Lo que comenzó como un concurso en redes sociales terminó transformándose en una historia que tocó profundamente al influencer conocido como Walo. La ganadora fue Amanda Sepúlveda, madre de Agustín Santana Sepúlveda, un niño de 7 años que vive con epilepsia refractaria y autismo, y cuya familia atraviesa un complejo camino marcado por la búsqueda de respuestas y un tratamiento oportuno.
Para Amanda, lo más difícil de este proceso no ha sido solamente enfrentar un diagnóstico complejo, sino también las experiencias que ha vivido intentando conseguir atención y apoyo para su hijo.
“Lo más duro no ha sido el diagnóstico, sino la forma indolente en que muchas veces han tratado a mi hijo. Uno como mamá espera que cuando busca ayuda encuentre comprensión, pero muchas veces nos hemos encontrado con barreras que hacen que este camino sea todavía más difícil”, señaló Amanda Sepúlveda.
La madre de Agustín relató que su hijo comenzó con espasmos a los 7 años y que desde entonces han sido múltiples las situaciones que han retrasado o dificultado el acceso a un tratamiento adecuado.
“Agustín no es un diagnóstico, es un niño que siente, que tiene una familia que lucha por él y que merece las mismas oportunidades que cualquier otro niño”, agregó su madre.
La historia llegó hasta Walo, quien al conocer la realidad de esta familia decidió no quedarse solo con el resultado del concurso, sino utilizar sus redes sociales para ayudar a visibilizar la situación.
El influencer explicó que la historia de Agustín lo impactó profundamente y que muchas veces las redes sociales pueden convertirse en una herramienta para poner temas importantes sobre la mesa.
“Cuando conocí la historia de Agustín me llegó mucho. Hay familias que pasan años luchando en silencio y muchas veces nadie conoce lo que están viviendo. Por eso creo que es importante compartir, porque mientras más personas conozcan estas realidades, más posibilidades existen de generar cambios”, expresó Walo.
Además, hizo un llamado a sus seguidores a difundir la historia del pequeño y a poner atención en la realidad que viven muchas familias que enfrentan enfermedades complejas.
“Las redes no solo sirven para entretener, también pueden ayudar a cambiar miradas y abrir conversaciones que son necesarias. Si una historia como la de Agustín logra llegar más lejos, quizás podemos empezar a cambiar la forma en que se abordan estos tratamientos y acompañamientos”, afirmó.
Desde la Patagonia, Amanda espera que la visibilización de la historia de su hijo permita que otras familias que atraviesan situaciones similares sepan que no están solas.
“Solo queremos que Agustín sea tratado con dignidad, que se escuche a las familias y que los niños tengan acceso a las oportunidades que necesitan”, concluyó.
La historia de Agustín se suma así a muchas otras experiencias de familias chilenas que buscan que la salud, la empatía y la atención oportuna sean una realidad para todos.
Revive el reels de walo aquí